Veo al niño como un todo dentro de un todo.
Observo las distintas áreas de su desarrollo de manera integrada y, al mismo tiempo, dentro del contexto familiar en el que crece. Considero los estímulos que recibe, sus ritmos y rutinas, los límites, el descanso, la alimentación, la socialización, la escolarización y cada espacio que habita, buscando comprender qué aspectos favorecen o no su desarrollo.